viernes, 12 de julio de 2013

Tatuajes...

Hoy me visitó Celsy en sueños.  Decidimos hacernos un tatuaje y para ello hacíamos filas durante horas.  Ella pidió tatuarse un calendario para poner las fechas de nacimiento y muerte de su gatita Crepa.  Vi cómo el tatuador hacía las primeras marcas en su piel y pensé en mi propio tatuaje y sentí miedo de que las marcas se borraran.  Vi mis piernas y mis brazos y estaban cubiertas de diseños en negro;  símbolos, dibujos, palabras, todo sobre mi piel.  Me sentía orgullosa de cada uno.

El tatuador tomó un descanso e íbamos mientras a la cocina de mis papás;  había un pato bebé deambulando por la sala y buscaba salir a la cochera que habíamos convertido en estanque.  Metí los pies en el agua y acompañé al pato en sus piruetas.  Me recuerdo presumiendo a mis papás los logros del pato, cuando sentí la necesidad de ir al patio.

Pasé por un par de habitaciones que no reconozco y abrí la puerta para salir.  Vi al dragón revoloteando por el cielo, serpenteando hacia arriba y hacia abajo como buscando alcanzar a mis perras.  Corrí hacia ellas para meterlas en casa y, a pesar de mis esfuerzos, abrió la boca y se tragó a Camila de un bocado.   Giré hacia la casa, rumbo a la entrada y me paré en seco.

"No vi que la masticara", pensé.  Así que llamé al dragón agitando los brazos y cuando abrió la boca hice algo que no recuerdo para hacerlo vomitar.  El dragón hizo un par de arcadas y de pronto escupió a Camila, que se quedó en el piso hecha un ovillo chorreado de babas.

Corrí hacia ella, la cargué en mis brazos y la metí a la casa.  Noté algunas heridas y pensé que estaba muerta, pero levantó la cabeza y comenzó a chuparme la cara.

Oí voces en la cocina y regresé para ver si podíamos continuar con el tatuaje.  Mi mamá decidió tatuarse también y esperábamos ahora las tres al tatuador que llegó corriendo y medio dormido.  Vació la tinta en una cacerola y la vi hervir hasta que empezó a oler a quemado.  Había echado a perder la tinta y le recriminábamos el desperdicio. Sacó de su bolsa otro bote y retomó el tatuaje de Celsy.  Me recuerdo tomándola de la mano y distrayéndola para hacerla reír y distraerla del dolor.


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