Sonó mi teléfono y era él. Yo iba en el coche con mis papás y llevaba el teléfono en altavoz. "Quiero decirte algunas cosas antes de irme", me dijo. Pregunté si quería decirlas delante de todos y dijo que quería hablar con cada uno por separado. Nos bajamos del coche y ya no eran mis papás quienes estaban conmigo, sino Jorge y Alejandro.
Con la respiración entrecortada y una voz susurrante, habló de agradecimientos y disculpas. Yo lloraba con tanta desesperación que no escuché nada de lo que me dijo. Él seguía hablando y yo lloraba con más intensidad. Los otros me veían y tocaban mi cuerpo como en intentos de abrazo, pero no decían nada. "Sólo te permito que me hables así y digas tantas pendejadas porque de verdad estás bien jodido", le dije.
En cuanto colgamos, los tres seguimos caminando y yo no dejaba de llorar. Supongo que me harté de pronto, porque comencé a correr en dirección a una iglesia que parecía más un castillo. Había gente sentada en el atrio y en las escaleras; gente mal vestida, obviamente incómoda y que me veían como preguntándose por qué yo iba vestida así. Me vi calzando tacones altos y un vestido corto, pero con vuelos en color azul eléctrico. Yo no era yo. Mi cabello era más corto y claro, casi rubio, y estaba maquillada diferente.
Salté a las personas que esperaban en el atrio y abrí la puerta de lo que parecía ser una torre. Subí las escaleras en una carrera y entré en la capilla. Había un ataúd decorado en oro y rojo y sobre él había una figura de madera como un santo que tenía su cara. Estaba muerto. Todo el llanto que me quedaba se transformó en furia y me llevó a pararme frente al ataúd, viendo siempre la cara del santo y sus ojos cerrados.
Comencé a gritar furiosa, siempre la misma palabra: "¡Despierta!". Grité muchas veces y empecé a golpear el ataúd. Seguí un tiempo ladrando la misma orden y, de pronto, el santo abrió los ojos. "Eso significa que volvió", dijo una mujer a mi lado. "Abran el ataúd". Y dirigiéndose a mí, dijo: "Lo trajiste de vuelta". Se acabó la furia, dejé de llorar y me senté rendida sobre la primera banca que encontré.
.jpg)





