sábado, 22 de junio de 2013

Camino de alfileres

Desperté y puse un pie en el suelo.  Todo estaba lleno de alfileres.  Recorrí la habitación y todo lucía tal como lo dejé anoche, excepto por que el piso de ésa y todas las demás habitaciones estaba cubierto por lo que parecía un alfombra interminable de alfileres y agujas de distintos colores y tamaños.  Necesitaba ir al baño y alguien tomaba mi mano desde la cama invitándome a permanecer en ella y evitar el dolor en mis pies.

Me decidí a caminar hacia el baño, pisando con cuidado y, para mi sorpresa, los alfileres no me lastimaban.  Eran fríos, duros y poco estables, varias veces sentí que me resbalaría sobre ellos, pero cada paso me permitió ganar confianza y llegar hasta la puerta.  Miré hacia la cocina, hacia la sala...todo igual...y los alfileres en el suelo.

"Vas a picarte los pies", me dijo la voz que descansaba en mi cama... "Sí", dije... "Pero no voy a dejar de caminar por un poco de dolor".  Desperté.


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